El mate, bebida emblemática de Sudamérica, es mucho más que una simple infusión. Encarna un patrimonio cultural rico, que mezcla leyendas ancestrales, tradiciones rituales y dinámicas económicas.
Descubramos juntos sus orígenes, su evolución y la importancia que conserva hoy en día.
La historia del mate
Los inicios de las plantaciones de yerba mate
La historia de la yerba mate comienza en Sudamérica, en el corazón del pueblo guaraní, un grupo de población amerindia que se extiende por las regiones de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia.
Según la tradición guaraní, las hojas de yerba mate se masticaban o se infusionaban en una calabaza. Las virtudes naturales de la planta permitían a quienes la consumían resistir el clima riguroso y la fatiga. Se usaba sobre todo en los largos viajes por los Andes o durante las trashumancias.
Más que un simple brebaje, la yerba era un auténtico ritual en la cultura guaraní. El árbol era sagrado y se consideraba un regalo enviado por los dioses. Más allá de sus numerosas ventajas nutricionales y medicinales, era un elemento espiritual de la cultura guaraní.
Mate o «té de los jesuitas»
Es en el siglo XVI, con la llegada de los jesuitas, cuando el té mate adquiere otra dimensión y se abre al resto del mundo. Su producción se organiza y se intensifica bajo el control de los misioneros, lo que les permite enriquecerse.
Después, los jesuitas extienden su uso por todo el territorio de los conquistadores, pero consumen las hojas de mate en forma de pequeñas bolsitas. De ahí que a menudo se le dé el nombre de té de los jesuitas.
La leyenda de los guaraníes
Numerosos relatos contribuyen a forjar una sólida reputación a la yerba mate. Moreau de Tours, entonces célebre médico en toda Europa, recoge una historia que alimenta esa leyenda: unos exploradores habrían sobrevivido más de una semana en el bosque alimentándose únicamente de hojas de yerba*.
De vuelta en el continente europeo, los jesuitas ensalzan los méritos del mate como una bebida milagrosa capaz de ahuyentar la fatiga y aportar buen humor a lo largo del día.
También emprendieron investigaciones profundas sobre la planta. De ellas surgieron los secretos del cultivo de la yerba mate. Por desgracia, desaparecieron con la misma rapidez.
Hubo que constatar que el mate solo puede desarrollarse en ciertas regiones de Sudamérica. No fue hasta más tarde, en el transcurso del siglo XX, cuando aparecieron nuevas técnicas que permitieron adaptar el cultivo del arbusto tal como lo conocemos hoy.
A partir del siglo XVII, los españoles adoptaron poco a poco el consumo de las hojas, casi siempre de manera tradicional gracias a un mate y una bombilla.
*Fuente: «Le Maté, étude historique, chimique et physiologique.» A. Moreau de Tours – 1908
El mate, la bebida emblemática de Sudamérica
Ilex paraguariensis o mate
Procedente de la familia del acebo, la yerba mate es una planta endémica de la región central de Sudamérica. Para desarrollarse plenamente, este arbusto necesita una fuerte humedad, una altitud particular y un suelo muy fértil; por eso se cultiva mayoritariamente en Argentina, Paraguay y el sur de Brasil.
Las propiedades extraordinarias de esta infusión y su papel como vector de vínculo social la hacen popular mucho más allá de esos 3 países.
De hecho, la yerba es muy popular en Siria y en el Líbano (especialmente en la comunidad drusa), con un consumo acumulado de 42 000 toneladas. El consumo de la planta se extendió y se popularizó en el siglo XIX con las numerosas emigraciones a Argentina, Bolivia y Uruguay.
Hoy, esta planta se consume ampliamente en todo el mundo, tanto en casa como en el trabajo.
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