Aunque muchos tienen miedo de lanzarse al universo del mate por malas experiencias o por creencias populares, cuando uno da el paso es difícil prescindir de su mate.
Después de iniciarse en la bebida, en su ritual y en sus beneficios, ¡uno acaba lamentando no haber descubierto el mate antes!
Pero entonces, ¿cuáles son las señales de que uno es un auténtico adicto al mate?
Rara vez sales sin tu mate
De excursión, ¡pero nunca sin su mate!
¿Qué hace el mate tan único en su género?
Sin duda su material tan particular y el ritual casi ceremonial que rodea la preparación de la bebida. Aún poco conocido en Europa, pasearte con tu kit matero despertará forzosamente muchas preguntas a tu alrededor, ¡y serán numerosas las miradas curiosas que se posen sobre ti!
Así que sí, eres un auténtico matero si te enorgullece sacar en cualquier circunstancia tu magnífico mate acompañado de su termo (evidentemente).
Y si conoces a un futuro matero al que convertir, nuestros kits de mate completos son regalos temibles: del Kit Descubrimiento al Kit Ritual.
Compartes tu mate a diestro y siniestro
¡Sí, sí y mil veces sí! El mate es compartir, y lo has entendido perfectamente. Así que cada vez que te reúnes con amigos o con tu familia, ¡tienes que hacerles probar tu mate como sea!
Por supuesto, te topas a menudo con comentarios del tipo: «No sé, me han dicho que era amargo…» o «Ya lo he probado, no soy muy fan si mal no recuerdo». Por suerte, hoy tienes la réplica fácil: «¡Que no, este es un mate YVY, es diferente!».
Has conseguido tu objetivo y estás orgulloso de haber sumado un nuevo adepto.
Eres imbatible en el universo del mate
Un mate de calabaza tradicional
Mate, bombilla, matero, yerba y un largo etcétera: ¡todo el vocabulario del mate ya no tiene secretos para ti! La cultura sudamericana te apasiona cada vez más y hasta piensas en ir al encuentro de los gauchos, pisar la tierra del mate e impregnarte de esa cultura para siempre.
¡Incluso empiezas a pensar en apuntarte a clases de español para impresionar a todos tus amigos en las próximas quedadas!
Empiezas a replantearte tu consumo de café
¿Tu mayor lamento? No haber descubierto el mate antes, ¡y eso te enfada muchísimo! Empiezas a recordar los cientos de litros de mal café que has ingerido todos estos años para darte un chute de energía (a veces demasiado), en detrimento de tu salud.
Hoy no entiendes cómo se puede seguir bebiendo eso, salvo para darse el gusto con un gran café de vez en cuando.
Porque sí, ¡se puede ser un auténtico matero y apreciar los sabores de un buen café!
Te pones de los nervios cuando alguien toca la bombilla
¿Cuántas veces, al pasarle un mate a un amigo por primera vez, lo has visto remover la bombilla dentro del mate? Nada más irritante que ver tu bonita preparación convertirse en una vulgar sopa…
Ya lo has entendido e integrado: ahora, antes incluso de pasar el precioso mate, adviertes: «¡No se toca la bombilla!».
Además, eso te permite darle una pequeña lección sobre el arte del mate, ¡y eso siempre resulta agradable!
